Fray Bartolomé de las Casas, defensor de los indígenas de América

Bart. de las casa (B)

Fray Bartolomé de las Casas

Introducción

21-2-16. Con el descubrimiento de América por Cristóbal Colón los españoles  iniciaron su colonización, transmitiendo su cultura y su religión a los indígenas. Pero lo que más  entusiasmó a los españoles fue dominar a los nativos  para emplearlos como esclavos y hacerse dueño de  sus tierras y de las riquezas que encontraban a su paso. Su avaricia fue la causa de los excesos que cometieron con los nativos.

La Encomienda

La Encomienda fue una institución económica- religiosa implantada por los españoles en las tierras recién  conquistadas de América. Consistía en “encomendar” un determinado grupo de indígenas a un español que debía cuidar de ellos tanto en lo espiritual como en lo terrenal, preocupándose de educarlos en la fe cristiana.  Los encomenderos abusaban de sus indígenas buscando el mayor beneficio. Con el tiempo se establecieron controles tributarios a través de funcionarios cuando controlaron el territorio americano. El nombramiento de un encomendado se realizaba en estos términos:

 “A vos fulano, se os encomienda en el cacique mengano 50 o 100 indios

para que os sirvais de ellos en vuestras granjerías y minas

y enseñadles las cosas de nuestra santa fé católica.”

Fray Bartolomé de las Casas

Fray Bartolomé de las Casas  (Sevilla, 1474 – Madrid, 1566) pasó a las Indias diez años después de su descubrimiento, en 1502; en La Española (Santo Domingo) se ordenó sacerdote en 1512 (fue el primero que lo hizo en el Nuevo Mundo) y un año después marchó como capellán en la expedición que conquistó Cuba. Fue nombrado obispo de Chiapas en el Virreinato de Nueva España. Su fama histórica se debe que fue el principal apologista de los indígenas. Dejó muy claro en sus escritos y sermones que la instrucción en la fe es incompatible con el maltrato a los indígenas.

Fray Bartolomé de las Casas y el sermón de Montesino

Fray Bartolomé de las Casas inició su vocación por defender a los indios al quedar intensamente impresionado  por un sermón de fray Antón Montesino que pronunció en  diciembre de 1511, subido al púlpito de la iglesia de los dominicos en La Española (Santo Domingo).  Ese sermón  denunció el trato cruel que los españoles daban a los indígenas.

 El sermón de Montesino se convertiría en una de las primeras y más radicales denuncias de los abusos de la conquista española  y en un antecedente del pensamiento latinoamericano liberador de la dignidad de los indios. Ha llegado hasta nosotros gracias a la  pluma de fray Bartolomé de Las Casas, que recogió el sermón en su libro de la Historia de las Indias.

El sermón fue preparado por los dominicos a conciencia, a partir de sus propias averiguaciones sobre el “crudelísimo y aspérrimo cautiverio” al que los encomenderos españoles sometían a los indios en las minas de oro y otras granjerías, y tras escuchar numerosos testimonios sobre la “tiránica injusticia” y las “execrables crueldades” contra los nativos, tratados como animales “sin compasión ni blandura”, y “sin piedad ni misericordia”, según la descripción de De Las Casas. Tras tan concienzudo análisis de la realidad acordaron denunciar desde el púlpito el régimen de la encomienda por considerarlo contrario “a la ley divina, natural y humana”.

Fray Antón Montesino, uno de los primeros dominicos en llegar a la isla, fue el encargado de predicar el sermón. El templo estaba a rebosar. Ocupaban los primeros puestos las principales autoridades coloniales, entre ellas el almirante Diego de Colón, hijo del conquistador. También estaba presente el clérigo Bartolomé de Las Casas como encomendero. Ante un público tan cualificado, el predicador no tuvo pelos en la lengua y se expresó de este modo:

“Voz del que clama en el desierto. Todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas dellas, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin dalles de comer ni curallos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir los matáis, por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine y conozcan a su Dios y creador, sean baptizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos? ¿Estos, no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a amallos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis, esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad, de sueño tan letárgico, dormidos? Tened por cierto, que en el estado que estáis, no os podéis más salvar, que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe en Jesucristo”.

Terminada la misa, Diego de Colón y los oficiales reales se dirigieron al convento de los dominicos para reprender al predicador por el escándalo sembrado en la ciudad, acusarlo de “deservicio” al Rey y exigirle que se retractase en público el domingo siguiente. Siete días después, fray Antón Montesino volvió a subir al púlpito y, lejos de desdecirse, se ratificó en las denuncias y afirmó que los encomenderos no podían salvarse si no dejaban libres a los indios y que irían todos al infierno si persistían en su actitud explotadora. El sermón provocó todavía mayor alboroto que el del domingo anterior, y los oficiales reales enviaron al rey cartas de protesta contra los frailes.

Fray Antón Montesino fue enviado a España para dar cuenta y razón de su sermón al rey. Tras muchos impedimentos, logró entrevistarse con el anciano monarca, Fernando el Católico, a quien expuso un largo memorial de los agravios de los conquistadores contra los indios: hacer la guerra a gente pacífica y mansa, entrar en sus casas y tomar a sus mujeres, hijas, hijos y haciendas, cortarles por medio, hacer apuestas sobre quién les cortaba la cabeza de un tajo, quemarlos vivos, imponerles trabajos forzados en las minas, etcétera.

Aquel sermón no cayó en saco roto. Marcó el comienzo del cristianismo liberador, del reconocimiento de la dignidad de los indios y del respeto a la diversidad cultural y religiosa en Amerindia. Fue, asimismo, el germen de la teología de la liberación. Tres años después, Bartolomé de Las Casas renunciaba a su función de encomendero y se convertía en el defensor de los derechos de los indios.

La lucha de Bartolomé de las Casas a favor de los indios

maltrato indios 3

Españoles aparreando indios

Fray Bartolomé de las Casas vio en la encomienda una forma de esclavitud, por lo que la denunció con estas palabras: “La encomienda priva a los indios de libertad y los pone en servidumbre, lo cual de derecho divino ni humano se puede hacer”.

Las Casas criticó los ineficaces  controles de los funcionarios visitadores para evitar los abusar contra los indios con estas palabras: “La encomienda es contra toda razón y prudencia humana. ¿Quién ha de acusar a los cristianos de hacer trabajar a los indios hasta la muerte? ¿Quién les ha de acusar si muere el indio a palos o azotes? ¿Quién osará acusarlos, estando el indio temblando y sabiendo que si se quejara al visitador, después le ha de asar su amo?

Las Casas continuó con su crítica afirmando que la encomienda va  contra  Dios  y contra  la filosofía moral ( lo que hoy llamamos ética, basada en el comportamiento racional del hombre).

“La encomienda es contra las reglas de la teología y la filosofía moral …por mucho que se predique, sin pía afección del que oye, no sé de dónde les ha de nacer a estos esa pía afección a nuestra fe, ni cómo podrán tener por divina la ley en que viven hombres tan inhumanos”.

De las Casas, ante la imposibilidad de conseguir la supresión de las encomiendas, regresó a España y presentó un plan a los consejeros del joven rey Carlos, en diciembre de 1517. Este plan consistía en establecer asociaciones de campesinos españoles e indios- inspirado quizás en la Utopía de Tomás Moro-.

Para liberar a los indígenas de la esclavitud, De las Casas hizo una propuesta errónea al plantear la sustitución de los nativos por negros de África. Se llevó a cabo esa propuesta porque era una práctica habitual de los portugueses, que comerciaban con negros por toda Europa sin chocar a las conciencias.  Pero llegó a reconocer su error y se arrepintió.

El mensaje de Fray Bartolomé de las Casas

Maltrato indios 2

-La brutalidad manifestada por los españoles contra los indígenas  no debe justificarse, como así lo entendía De las Casas,  por la mentalidad bárbara de la época, ya que tratándose de  cristianos, debían, por mandato divino, evitar todo trato violento a los nativos.

-De Las Casas no solo se apoyó en la moral cristiana sino también en la ética, dándole un valor equiparable . Para Bartolomé  no cabía la menor duda de que tanto por la fe como por la razón había que dar un trato respetuoso a nuestros semejantes, aunque fueran de otro continente y de otra cultura. Se adelantó a su tiempo al considerar que los indígenas eran seres humanos como nosotros y con derechos iguales que los nuestros que hay que respetar. Su mensaje era, por tanto, antirracista .

Fray Bartolomé de las Casa fue un hombre con profundas convicciones cristianas y éticas que le condujeron a criticar el trato cruel que los españoles daban a los indios de las tierras colonizadas.

-Tuvo el coraje de exponer estas quejas a la Corte y conseguir que enviaran “visitadores” ( inspectores) y se aplicaran a modo de experiencia varias ideas suyas como la de formar grupos mixtos de españoles  e indígenas que compartieran el trabajo y la vida social.

-Contribuyó a  dictar las Leyes Nuevas de las India ( 1542) para proteger a los indios.

Por todo ello es considerado como el precursor de la teología de la liberación, muy extendida hoy en Latinoamérica, y de los Derechos Humanos.

La complicidad de la Iglesia en el trato violento a los indios

No solo los colonos cristianos cometieron atropellos sino que la Iglesia también fue cómplice al emplear la violencia contra los pobladores de América en nombre de Dios. El mismo Papa Francisco, en su visita a Paraguay en julio del año pasado, pidió  “humildemente perdón a los pueblos originarios por las ofensas y crímenes que cometió la Iglesia católica durante la llamada conquista de América”. Ante 5.000 personas reconoció que se habían cometido “muchos y graves pecados en el nombre de Dios“.

José Melero, historiador

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3 comentarios en “Fray Bartolomé de las Casas, defensor de los indígenas de América

  1. Muy interesante el artículo, según la historia es así, la crueldad de esa época fue horroroza, pero si recordamos un poco más profundo, Cristóbal Colón llevó a hombres q estaban encarcelados por diferentes motivos, puesto q muchos morían en el camino y esta gente fue la q colonizo las tierras indígenas, por supuesto q cuando vieron la riqueza q tenían estos pueblos, se instalaron los templos, y demás construcciones.

  2. Edith R. Llevas toda la razón con lo que dices, lo mismo sucedió en Australia, Nueva Zelanda, EEUU y Canadá donde los británicos vaciaban sus cárceles y se llevaban a estos encarcelados a las nuevas tierras. Estas horribles circunstancias de las que habla José es repetición de la historia, es decir, estas cosas sucedieron anteriormente en la península Ibérica, horrores como estos los hicieron los invasores nórdicos, vikingos, moros, romanos etc… Siempre ha existido el bien y el mal, hay personas malas pero también (como Fray Bartolomé de las Casas) hay personas buenas. Todo ser humano tiene libre albedrío, derecho con el cual nacimos, derecho a escoger el bien o el mal, ser malo o ser bueno. Somos nosotros, cada uno de nosotros los que podemos cambiar este mundo, aunque creamos que es imposible que una persona sola pueda hacer esto, “podemos mover montañas” y cambiar el curso de la historia para el bien, empieza por ti mismo, tal como hizo Fray Bartolomé de las Casas y muchos como el que lucharon por la libertad y los derechos humanos.

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